Desde el Portal Cañadón Caracoles hasta el Cañadón del Río
Pinturas, el recorrido de 20 kilómetros se desplegó como una invitación a
descubrir este rincón de la Patagonia desde una perspectiva distinta: un
territorio vivo, cargado de historia y biodiversidad.
La travesía comenzó temprano en la mañana, en el
recientemente abierto al público Portal Caracoles. En el punto de partida, los
participantes ajustaron sus mochilas, se calzaron los bastones y emprendieron
la caminata por el cañadón., con una primera parada para admirar los
fantásticos paredones que nos invitan al gran desafío de la escalada.
"La idea de esta travesía es experimentar la Patagonia
de otra manera. Interpretar el paisaje, sentir el viento, ver las caprichosas
formas en las rocas. Es ponerse en los zapatos de quienes, hace miles de años,
recorrían estos mismos senderos con un propósito vital: cazar, recolectar,
moverse entre los refugios naturales de los cañadones", explicó Mauro
Pratti Rupp, uno de los guías la actividad.
El camino, que serpentea entre formaciones geológicas
moldeadas por el tiempo, ofreció postales inolvidables en cada tramo. En los
paredones, las capas de roca cuentan la historia de un paisaje en constante
transformación, mientras que, en el suelo, huellas de guanacos y los rastros de
los choiques dan testimonio de la vida silvestre que habita la zona.
Valeria Galván, de Caleta Olivia, que también participó de
la Travesía, comparte su “Asombro y emoción al encontrar, casi de pronto, esos
gigantes de piedra. No me imaginé lo que iba a ver. Fue emocionante, una
experiencia espiritual. Algunos cóndores acompañan desde arriba. El camino va
acercando nuevos colores y texturas. Lo árido muta en arbustos de calafate, y
luego en flores y ríos con sombra de mimbres.”
"Lo que hace especial este recorrido es la combinación
entre lo imponente del paisaje y la historia que esconde. Hay momentos en los
que el silencio te envuelve por completo…”, describe Mauro. Y es que ahí es
cuando el viento se vuelve el único sonido. “Es una experiencia sensorial muy
fuerte".
Luego de 13 km de marcha, el grupo llegó a Puesto de Piedra
del Cañadón Pinturas, un antiguo casco de estancia con una arboleda para
descansar y recuperar energías. Entre charlas y mate compartido, la pausa se
convirtió en un espacio para reflexionar sobre la experiencia, intercambiar
impresiones y disfrutar de la inmensidad del paisaje.
El último tramo llevó a los caminantes a subir el Cañadón
por el sendero Bajada de Los Toldos hasta el punto final del recorrido, donde
las combis esperaban para trasladar a los participantes hasta, el Planetario.
La experiencia se cerró con un broche especial, un guiso de cordero compartido
en el Fogón de La Señalada. Después de una jornada así, ese fogón compartido se
volvió parte de un ritual”
Así es como los 20 kilómetros se convirtieron en una inmersión en la historia y
la geografía del Parque Patagonia. Una oportunidad para repensar el vínculo con
el entorno y sentir, en cada paso, la inmensidad de la región.
Con experiencias como esta, el Parque Patagonia sigue
abriendo caminos para conectar a la comunidad con su entorno, invitando a
recorrer, sentir y aprender de un paisaje que aún tiene mucho por contar.
Noticia de : Ahora Calafate